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Ante la aparición de un microorganismo, desarrollar una vacuna que genere inmunidad frente a la infección[3] es uno de los objetivos principales, pues la historia ha demostrado que vacunar a la población es una de las prácticas más costo-efectivas y que mejores resultados en salud pública genera. De hecho, su poder de salvar vidas es semejante al del agua potable[4]. 

Sin embargo, este no es un proceso fácil. El desarrollo de la mayoría de las vacunas tarda muchos años, pues debe cumplir varias etapas de pruebas y autorizaciones por parte de las autoridades sanitarias[5], y finalmente debe asegurarse el acceso de las poblaciones a las mismas[6]. Por ello, el rápido avance en el desarrollo de una vacuna contra el SARS-CoV2[7] [8], el virus que produce COVID-19, es un hito para la investigación y la medicina. Más de seis meses después de que el virus se identificara por primera vez en China, ya existen 18 vacunas candidatas en pruebas clínicas7. 

GSK participa en cuatro proyectos de vacunas en pruebas clínicas contra el Covid-19, y recientemente anunció una nueva alianza con Medicago 

Estas vacunas candidatas se trabajan en alianza con las siguientes instituciones: Sanofi, Medicago, la Universidad de Queensland, Clover Biopharmaceuticals e Innovax7. La particularidad de estas iniciativas es que incluyen la tecnología adyuvante de GSK que estimula en el cuerpo la respuesta inmune, lo que significa que puede necesitarse una dosis menor para conseguir el mismo resultado, algo particularmente importante en una pandemia, ya que puede generar más dosis de vacunas disponibles[9]. 

Este mes, GSK y Medicago anunciaron una colaboración para desarrollar y evaluar una vacuna contra el Covid-19 que combine las partículas recombinantes similares al coronavirus (CoVLP) de Medicago con el sistema adyuvante pandémico de GSK. Las CoVLP imitan la estructura del virus causante de COVID-19, lo que les permite ser reconocidas por el sistema inmune. Esta tecnología actuaría de la mano del adyuvante de GSK, para aumentar la respuesta inmune y permitir que se produzcan más dosis de vacuna, para proteger a más personas. 

Además del desarrollo de una vacuna eficaz y disponible de forma masiva, la lucha contra el COVID-19 requiere asegurar el acceso de todas las poblaciones a la futura inmunización. En ese sentido, GSK está comprometido con no beneficiarse económicamente de su portafolio de vacunas con adyuvante para COVID-19, pues cualquier ganancia generada a corto plazo será invertida en apoyar la investigación relacionada con el coronavirus y la preparación a largo plazo contra futuras pandemias9. 

En esa misma línea, la compañía respalda el acceso global a las vacunas, por medio de donaciones y enlaces con instituciones globales9. En Colombia, por ejemplo, GSK ha realizado donaciones al Ministerio de Salud, la última de ellas realizada en junio de este año, donde entregó 20.000 dosis de vacuna contra la influenza para proteger a los Profesionales de la Salud que están atendiendo la emergencia sanitaria actual. En el mundo, la compañía ha donado más de 660.000 insumos como vitaminas, medicinas para enfermedades respiratorias y antibióticos9. 

Acceso a vacunas, un reto de vieja data que hoy toma más importancia 

La búsqueda de vacunas para combatir el COVID-19 ha visibilizado un reto mundial que organizaciones como la OMS, la OPS y los ministerios de decenas de países han tratado de enfrentar: la importancia de inmunizar a la población contra enfermedades prevenibles6. 

En este momento, el acceso a vacunas contra enfermedades prevenibles como la influenza, el sarampión o la tos ferina no solo puede continuar salvando vidas, sino que influye directamente en reducir la ocupación de hospitales2 que en este momento atienden a pacientes críticos con COVID-19. Por ello, mantener y fortalecer los esquemas de vacunación cobra una gran relevancia. 

En Colombia se ha procurado aumentar las coberturas de vacunación[10], con el objetivo de disminuir las tasas de mortalidad causadas por las enfermedades inmunoprevenibles. Como resultado, el país tiene uno de los esquemas de vacunación más robustos de la región con reportes de cobertura en la mayoría de los municipios durante los últimos años por encima del 90%[11]

 

Parte del éxito surge desde la creación del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), cuyo objetivo es unificar el uso y aplicación de las vacunas en todo el país, y su distribución gratuita. Actualmente, el PAI cuenta con 21 biológicos -para prevenir 26 enfermedades[12]– que buscan reducir la mortalidad, promover la buena salud y erradicar enfermedades de alto grado de contagio y letalidad. 

No obstante, dada la emergencia del COVID-19, el temor al contagio, y las dificultades para el acceso a los servicios de salud, se disminuye el número de niños y población en general que acude a los servicios de vacunación, y puede provocar un resurgimiento de enfermedades que pueden prevenirse con vacunas, tal como lo indicó la Organización Mundial de la Salud en abril de este año.  En palabras del Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS: “Los brotes de enfermedades no deben seguir siendo una amenaza cuando disponemos de vacunas seguras y eficaces para protegernos… Mientras el mundo se esfuerza por desarrollar una nueva vacuna contra la COVID19 a una velocidad récord, no debemos arriesgarnos a perder la batalla de proteger a todas las personas de todos los lugares frente a las enfermedades prevenibles mediante vacunación. Estas enfermedades volverán a atacar si no vacunamos”.[13] Por este motivo, es de suma importancia que los colombianos cumplan con sus esquemas de vacunación consultando las formas de acceder a la vacunación durante esta época con su servicio de salud o médico tratante, pues el control de enfermedades es una responsabilidad de todos. El COVID-19, no es nuestro único enemigo. 

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